Amanecer y seguir recordando a quienes les quitaron el rostro
Julio Cesar y Kassandra
símbolos
símbolos de todo eso que nos han quitado
del terror del Estado, del miedo, de la memoria que quiere ser borrada
Julio Cesar y Kassandra
historias comunes, cotidianas, gente que quería ser gente
víctimas de la oscuridad
del gusano que posee otros cuerpos, cuerpos que se vuelven asesinos
cuerpos a merced de ¡dios-sabrá-por qué!, que actúan
sin nombre, sin huella, pero que conservan su rostro
ese rostro que no conocemos, que no queremos ver,
que terrible cree tener el derecho de quitar otro rostro y después perderse sin ser visto.
Julio Cesar y Kassandra
niños del desconsuelo, la pérdida,
nombres que nos hacen tener memoria y alzar la mano
porque todos pudimos ser ellos, porque a todos debieran indignarse
porque cuántos como ellos están esperando entre los matorrales
cuántos como ellos existen sin haber sido descubiertos
cupantos como ellos quedan resguardados en el tesoro tropical
en la fosa común, en la nada...
Julio Cesar y Kassandra
nombres que resuenan, que sueño, que hoy grito
Julio Cesar y Kassandra
Ni un sin rostro más, ni un asesinato más.
Quisieron que su sin rostro nos borrara la memoria,
pero nos han dado un símbolo, una imagen que jamás será borrada
un derecho compartido, una misma voz.
Ni un sin rostro más, no más asesinatos impunes.
lunes, diciembre 8
lunes, abril 14
Maleta anticipada
Esta mañana el sol me levantó y comenzó
a contarme sobre la luna roja,
una luna que más que sangre traería cambio,
atardeceres insospechados
mareas agrietadas.
Me advirtió de la advertencia misma
que darían los cielos
del otoño lejano donde habría frío,
soledad
desconsuelo.
Me contó toda la historia de todas las mañanas
me dijo que la luna me contaría la de
todas las noches,
aquellas que había perdido en el sueño
aquellas que se aproximaban
rebosantes.
Y después de todas sus historia
me levantó de la cama, me llevó a mi armario
sacó las maletas y dijo:
"ahí viene tu futuro, guarda el presente,
tira el resto".
Y así, una vez más, me dispuse a hacer las maletas anticipadas.
¡Ay, pinche vida, quién te viera tan correosa!
a contarme sobre la luna roja,
una luna que más que sangre traería cambio,
atardeceres insospechados
mareas agrietadas.
Me advirtió de la advertencia misma
que darían los cielos
del otoño lejano donde habría frío,
soledad
desconsuelo.
Me contó toda la historia de todas las mañanas
me dijo que la luna me contaría la de
todas las noches,
aquellas que había perdido en el sueño
aquellas que se aproximaban
rebosantes.
Y después de todas sus historia
me levantó de la cama, me llevó a mi armario
sacó las maletas y dijo:
"ahí viene tu futuro, guarda el presente,
tira el resto".
Y así, una vez más, me dispuse a hacer las maletas anticipadas.
¡Ay, pinche vida, quién te viera tan correosa!
domingo, abril 13
Instantes. Fallidos.
Tengo ganas de leer tu cuerpo.
De poner esos acentos agudos
entre la entrepierna y el meridiano
de jugar a la i griega por el desierto
de tu espalda.
Tengo ganas de cambiar algunas palabras
de escribirte, con miedo,
la sílaba que creías perdida,
el tónico de mi efluvio, traduciendo el tuyo,
en tu pequeño mundo de insano juicio.
Tengo ganas de jugar a que eres piano
y yo, director de orquesta,
neurótica por la falta de músicos
ávida por que se recite el poema.
Y mirarte a los ojos y estrujar tu cara
y saber que el presente no se comió nada
saber que el presente me regaló tu cuerpo
porque tu cuerpo, y el mío, son instantes
fallidos
de música y de poesía.
miércoles, febrero 12
Cortázar
Esta mañana, recordando a Julio Cortázar por su 30 aniversario luctuoso me di a la tarea de hacer dos aforismos en su honor. Sin duda, Cortázar es uno de los escritores que más han influenciado a mi vida, tanto a nivel personal, como creativo (ojalá me influyera más en este aspecto). En honor al un escritor que todos amamos después de leerlo, Julio...
Él tiene más años de muerto que yo de vida, pero compartimos algo: los dos quisimos ser cronopios.
Ella, la Maga, me enseñó el tipo de mujer que no quería ser.
Él tiene más años de muerto que yo de vida, pero compartimos algo: los dos quisimos ser cronopios.
Ella, la Maga, me enseñó el tipo de mujer que no quería ser.
miércoles, febrero 5
Amor a un muerto
(este poema no es para ti)
Tal vez hayan pasado los tiempos cuando decidamos que sí...
Tal vez cada quién esté en su tumba
susurrándole a otro muerto que se equivocó,
que su vida fue regida por el orgullo,
por el pasado mal acomodado.
Quizá uno llegue primero,
quizá el mensaje se filtre
por la tierra
por el aire
por los otros
arrepentidos
ociosos
muertos
quizá un grillo escuche bien
y ayude a entregarlo
[men-sa-je]
Mientras tanto sigamos ciegos
felices, rebosantes del escalofrío
que nos provoca el recuerdo.
Sigamos creyendo que nos hemos olvidado...
pues allá abajo, en otra tierra,
nos espera el tiempo eterno
y quizá ahí comencemos nuestro reparo,
nuestro destino.
sábado, febrero 1
Pérdida de control
Mi fracaso es diario, dijo mientras sonreía.
Mi fracaso es diario porque me doy cuenta que nunca tuve el control, y aunque cada mañana despierto y sigo siendo la misma persona tengo que lucha contra ese demonio que se apodera de mí, que borra todos mis recuerdos, todo el conocimiento adquirido... Sé que volveré a perder el control, sé que ahora creo tenerlo, pero no es así, sólo es una ilusión, un invento que me ayuda a sobre pasar el día. El tiempo es canijo, indescifrable y pasa sin darnos cuenta, yo de pronto me doy cuenta que tengo canas, un divorcio, me doy cuenta de los que se han ido y de los que siguen, jodidos, pero siguen.
Hizo una pausa, volteó hacia el piso y sonrió, aceptando que aquellas palabras era lo único que tenía, lo único que, en ese momento lo mantenía con vida, en pie. Tragó un poco de saliva y continuó.
Y yo sigo luchando contra mi robot, contra mi máquina programada. Por eso, casa mañana no puedo mas que aceptar mi fracaso, y saber que puedo estar acompañado, que en el fracaso inicia mi creación, mi vida nueva, sin control, sin obsesiones, rindiéndome ante la vida, que no ha hecho más que darme regalos, regalos que no siempre he podido ver, pero que siempre traen consigo a alguien que me hace ver el amanecer que me estaba perdiendo, el botón de la flor que no había abierto en un año, la sonrisa de mis nietos, un poema de Juan Gelman, una buena película con palomitas... Porque estar en centro no es el control, el control es una ilusión, estar en centro es despertar y admitir nuestro fracaso.
Metió su larga mano al bolsillo de su chamarra. Hizo una pausa. Saco un cigarrillo y comenzó a fumar. Todos voltearon hacia sus labios.
En esa sala no estaba permitido fumar.
Mi fracaso es diario porque me doy cuenta que nunca tuve el control, y aunque cada mañana despierto y sigo siendo la misma persona tengo que lucha contra ese demonio que se apodera de mí, que borra todos mis recuerdos, todo el conocimiento adquirido... Sé que volveré a perder el control, sé que ahora creo tenerlo, pero no es así, sólo es una ilusión, un invento que me ayuda a sobre pasar el día. El tiempo es canijo, indescifrable y pasa sin darnos cuenta, yo de pronto me doy cuenta que tengo canas, un divorcio, me doy cuenta de los que se han ido y de los que siguen, jodidos, pero siguen.
Hizo una pausa, volteó hacia el piso y sonrió, aceptando que aquellas palabras era lo único que tenía, lo único que, en ese momento lo mantenía con vida, en pie. Tragó un poco de saliva y continuó.
Y yo sigo luchando contra mi robot, contra mi máquina programada. Por eso, casa mañana no puedo mas que aceptar mi fracaso, y saber que puedo estar acompañado, que en el fracaso inicia mi creación, mi vida nueva, sin control, sin obsesiones, rindiéndome ante la vida, que no ha hecho más que darme regalos, regalos que no siempre he podido ver, pero que siempre traen consigo a alguien que me hace ver el amanecer que me estaba perdiendo, el botón de la flor que no había abierto en un año, la sonrisa de mis nietos, un poema de Juan Gelman, una buena película con palomitas... Porque estar en centro no es el control, el control es una ilusión, estar en centro es despertar y admitir nuestro fracaso.
Metió su larga mano al bolsillo de su chamarra. Hizo una pausa. Saco un cigarrillo y comenzó a fumar. Todos voltearon hacia sus labios.
En esa sala no estaba permitido fumar.
viernes, enero 17
¿Manías?
Yo dejo marcadas las tazas sobre el escritorio. Cuando son de madera procuro traer una servilleta conmigo, pero la costumbre me traiciona.
Los lugares de trabajo completamente limpios y ordenados me causan ñáñaras, de esas ñáñaras que se sienten cuando una abeja se posa en tus labios, cuando una araña te salta al pecho de sobresalto, cuando se entra al baño de una gasolinera abandonada a media noche. Porque lo perfecto esconde algo, algo que me angustia y me pide que huya.
Hay diferentes tipos de síndromes, yo tengo los míos. ¿Pero qué fácil es detectar a aquellos pulcros que reacomodan cada objeto después de que se cambia de lugar? Aquellos que no soportan las manchas, el desacomodo, la vida misma, plena. Ahora bien, también están los acumuladores, aquellas personas que salen en Tv porque llevan veinte años sin limpiar su casa, los que no pueden tirar las envolturas de los regalos, ni la ropa vieja ni lo que ya no sirve.
O los que están obsesionados con el ejercicio, los que no importa qué salen todos los días, incluso los domingos y corren sus 10k y hacen abdominales, y lagartijas y sentadillas y pesas y pilates y después tienen un desayuno ligero porque no fue suficiente.
¿A qué le tememos? ¿Por qué nos esforzamos tanto en ocultarnos de nosotros mismos, de qué nos protegernos?
¿Cuándo las viejas costumbres se vuelven manías? ¿Y cuándo las manías nos definen?
Yo dejo marcadas las tazas en el escritorio y otras tantas, pero también me reconozco como una construcción inacabada, como un proceso que va y viene, que cambia, que mejora. Quizá en un par de años ni siquiera tome café... ¿Y tú?
Los lugares de trabajo completamente limpios y ordenados me causan ñáñaras, de esas ñáñaras que se sienten cuando una abeja se posa en tus labios, cuando una araña te salta al pecho de sobresalto, cuando se entra al baño de una gasolinera abandonada a media noche. Porque lo perfecto esconde algo, algo que me angustia y me pide que huya.
Hay diferentes tipos de síndromes, yo tengo los míos. ¿Pero qué fácil es detectar a aquellos pulcros que reacomodan cada objeto después de que se cambia de lugar? Aquellos que no soportan las manchas, el desacomodo, la vida misma, plena. Ahora bien, también están los acumuladores, aquellas personas que salen en Tv porque llevan veinte años sin limpiar su casa, los que no pueden tirar las envolturas de los regalos, ni la ropa vieja ni lo que ya no sirve.
O los que están obsesionados con el ejercicio, los que no importa qué salen todos los días, incluso los domingos y corren sus 10k y hacen abdominales, y lagartijas y sentadillas y pesas y pilates y después tienen un desayuno ligero porque no fue suficiente.
¿A qué le tememos? ¿Por qué nos esforzamos tanto en ocultarnos de nosotros mismos, de qué nos protegernos?
¿Cuándo las viejas costumbres se vuelven manías? ¿Y cuándo las manías nos definen?
Yo dejo marcadas las tazas en el escritorio y otras tantas, pero también me reconozco como una construcción inacabada, como un proceso que va y viene, que cambia, que mejora. Quizá en un par de años ni siquiera tome café... ¿Y tú?
lunes, noviembre 18
Gamoneda. Aún.
Antonio Gamoneda, poeta español y habitante de mi querido León. Premio Cervantes. Aquí les comparto un poco de su obra.
Aún:
Hubo un tiempo en que mis únicas pasiones eran la pobreza
y la lluvia.
Ahora siento la pureza de los límites y mi pasión no existiría
si dijese su nombre.
* * *
Alguien ha entrado en la memoria blanca, en la inmovilidad
del corazón.
Veo una luz debajo de la niebla y la dulzura del error me hace
cerrar los ojos.
Es la ebriedad de la melancolía; como acercar el rostro a una
rosa enferma, indecisa entre el perfume y la muerte.
* * *
Hablan los manantiales en la noche, hablan en los imanes
del silencio.
Siento la suavidad de las palabras olvidadas.
* * *
La obscenidad entró en mis huesos y, más tarde, aquel aceite
sigiloso, el que prepara el corazón.
Ahora vendrán los días de las grandes milongas.
* * *
Sábana negra en la misericordia:
Tu lengua en un idioma ensangrentado.
Sábana aún en la sustancia enferma,
la que llora en tu boca y en la mía
y, atravesando dulcemente llagas,
ata mis huesos a tus huesos humanos.
No mueras más en mí, sal de mi lengua.
Dame la mano para entrar en la nieve.
* * *
Amé todas las pérdidas.
Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.
* * *
Recuerdo el frío del amanecer, los círculos de los insectos sobre las
tazas inmóviles, la posibilidad de un abismo lleno de luz bajo las
ventanas abiertas para la ventilación de la enfermedad, el olor triste
de la sosa cáustica.
Pájaros. Atraviesan lluvias y países en el error de los imanes y los
vientos, pájaros que volaban entre la ira y la luz.
Vuelven incomprensibles bajo leyes de vértigo y olvido.
No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo
una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo
dolor no me concierne.
Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte.
Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza.
Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu
pensamiento es sólo recuerdo de la ira.
Ves la rosas temibles.
Ah caminante, ah confusión de párpados.
Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida.
Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas
húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad.
Ah la pureza de los cuchillos abandonados.
Amé todas las pérdidas.
Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.
* * *
Roza los líquenes y las osamentas abandonadas al rocío,
después alcanza las habitaciones y entra en las hebras de la sosa caústica.
Luego viene a tus manos como una lengua luminosa y se desliza
en las grasientas células. Hierve como suavísimas hormigas y tus manos
se inmovilizan en la felicidad.
Cuando el sol vuelve a su cuenco de tristeza
mira tus manos abandonadas por la luz.
Aún:
Hubo un tiempo en que mis únicas pasiones eran la pobreza
y la lluvia.
Ahora siento la pureza de los límites y mi pasión no existiría
si dijese su nombre.
* * *
Alguien ha entrado en la memoria blanca, en la inmovilidad
del corazón.
Veo una luz debajo de la niebla y la dulzura del error me hace
cerrar los ojos.
Es la ebriedad de la melancolía; como acercar el rostro a una
rosa enferma, indecisa entre el perfume y la muerte.
* * *
Hablan los manantiales en la noche, hablan en los imanes
del silencio.
Siento la suavidad de las palabras olvidadas.
* * *
La obscenidad entró en mis huesos y, más tarde, aquel aceite
sigiloso, el que prepara el corazón.
Ahora vendrán los días de las grandes milongas.
* * *
Sábana negra en la misericordia:
Tu lengua en un idioma ensangrentado.
Sábana aún en la sustancia enferma,
la que llora en tu boca y en la mía
y, atravesando dulcemente llagas,
ata mis huesos a tus huesos humanos.
No mueras más en mí, sal de mi lengua.
Dame la mano para entrar en la nieve.
* * *
Amé todas las pérdidas.
Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.
* * *
Recuerdo el frío del amanecer, los círculos de los insectos sobre las
tazas inmóviles, la posibilidad de un abismo lleno de luz bajo las
ventanas abiertas para la ventilación de la enfermedad, el olor triste
de la sosa cáustica.
Pájaros. Atraviesan lluvias y países en el error de los imanes y los
vientos, pájaros que volaban entre la ira y la luz.
Vuelven incomprensibles bajo leyes de vértigo y olvido.
No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo
una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo
dolor no me concierne.
Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte.
Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza.
Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu
pensamiento es sólo recuerdo de la ira.
Ves la rosas temibles.
Ah caminante, ah confusión de párpados.
Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida.
Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas
húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad.
Ah la pureza de los cuchillos abandonados.
Amé todas las pérdidas.
Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.
* * *
Roza los líquenes y las osamentas abandonadas al rocío,
después alcanza las habitaciones y entra en las hebras de la sosa caústica.
Luego viene a tus manos como una lengua luminosa y se desliza
en las grasientas células. Hierve como suavísimas hormigas y tus manos
se inmovilizan en la felicidad.
Cuando el sol vuelve a su cuenco de tristeza
mira tus manos abandonadas por la luz.
martes, noviembre 5
Acto de fe
Siempre habrá imágenes terribles que causen escalofríos, nauseas, tristezas.
Siempre habrá mujeres desoladas, hombres monótonos, mecánicos, desigualdad y podredumbre.
Siempre habrá días nublados y siempre el sol dará cáncer.
Siempre, pero siempre habrá motivos para estar tristes, para no querer salir de la cama, para llorar a solas, para gritarle a la almohada y dejarla llena de baba y lágrimas; siempre habrá momentos para querer salir corriendo, para olvidarlo todo, para querer desaparecer como la neblina de otoño. Siempre habrá veranos fríos e inviernos insoportablemente calurosos. Pero eso no es la vida...
Es parte de la vida, es un camino, un escalón a otro momento, es entraña y hormona y es neurosis, instinto, locura, paisaje. Pero no la vida.
Creo en los recuerdos llenos de luz, en las enseñanzas, en el dolor que puede narrarse con risa, ironía, gozo. Creo fielmente en un mejor futuro, en un presente lleno de reinvenciones, en el amor fugaz que se reconstruye, en las sonrisas, en la poesía, en la música, en el baile, en el claroscuro.
Creo que la vida, para que exista debe estar sostenida por un delgado hilo de seda, o algodón, o poliester, delgado y enjuto que necesita que nosotros lo cuidemos, lo veamos cada mañana, lo hagamos más fuerte. Creo en la magia y los momentos irracionales; en las diferencias entre los pueblos, pero también creo que todos somos hermanos. Creo en la vida enormemente, en la buena vida.
Creo que siempre habrá imágenes terribles, pero junto a ellas se levantará la bondad, la nobleza, la libertad. Y aunque no siempre lo veamos, y aunque parezca que esos principios han muerto siempre estaremos equivocados, porque de eso se trata la vida.
lunes, septiembre 30
Querétaro: tierra de oportunidades (para algunos)
Hace más de un año que decidí mudarme a Querétaro. La reminiscencia de la infancia de mi abuelo en aquella ciudad, la casa que alguna vez le perteneció, mis veranos etéreos con la abuela y los primos, me hizo tomar la decisión de pasar un par de años en aquella ciudad.
Desde mi llegada la ciudad me dio la impresión de grandeza, muchas industrias alrededor, mucho dinero y productos que salen de los parques industriales que aquella región del bajío. Pero también de mucha gente, de migración interna, de complejos "all inclusive" para los nuevos habitantes. Querétaro se vende como una ciudad de oportunidades, aunque internamente ha habido choques dentro de sus habitante por la falta de tolerancia: se dice que los robos son por culpa de los que llegan, que el trafico es por los que llegan, que la falta de empleo, que el encarecimiento de las casa, los servicios es por los que llegan, ya no cabemos, dicen incluso los que llegaron a esa ciudad hace un par de años, ya somos muchos. Y sí, es una de las ciudades que más ha crecido en los últimos años.
Desde mi llegada la ciudad me dio la impresión de grandeza, muchas industrias alrededor, mucho dinero y productos que salen de los parques industriales que aquella región del bajío. Pero también de mucha gente, de migración interna, de complejos "all inclusive" para los nuevos habitantes. Querétaro se vende como una ciudad de oportunidades, aunque internamente ha habido choques dentro de sus habitante por la falta de tolerancia: se dice que los robos son por culpa de los que llegan, que el trafico es por los que llegan, que la falta de empleo, que el encarecimiento de las casa, los servicios es por los que llegan, ya no cabemos, dicen incluso los que llegaron a esa ciudad hace un par de años, ya somos muchos. Y sí, es una de las ciudades que más ha crecido en los últimos años.
¡Suertudo, vives en Querétaro!
Ahora conócelo
Podía leerse todo a lo largo de una de las avenida más grandes. Querían hacer "publicidad turística", pero a mí sólo me daban ganas de pintarles un dedo, como si fuera mandato gubernamental, obligación ciudadana por la magnanimidad de haber recibido en sus brazos a los pobres provincianos que querían salir de norte, del sur, de poniendo del país.
Y sí, para algunos vivir es Querétaro es un privilegio, una ciudad que está llena de oportunidades, una dádiva, pero esos algunos son muy pocos.
Hace poco quise cruzar una avenida, caminar un poco y llegar a un lugar que me quedaba relativamente cerca de casa y mi sorpresa fue que no había banquetas. Le pregunté a un policía que me encontré en la esquina que cómo le hacía la gente para cruzar al otro lado: "pos así por la orillita, señorita, y luego ya cruza el puente. No pasa nada, solo se pega mucho de´ste lado, así le hace toda la gente". Y sí, así le hace la gente y al parecer no ha habido muertos por en ese tramo.
¿Pero qué gobierno puede preciarse de crear una tierra de oportunidad cuando la infraestructura urbana está pensada para unos cuantos? Cuando hay que caminar por la orillita para no ser atropellado porque es más importante que los coches circules rápido a que los peatones tengan la mínima seguridad que requieren para desplazarse, cuando el sistema de transporte público exige que las personas tengan una tarjeta de pre-pago como cambio en el sistema de transporte público, pero las rutas hacen el doble de tiempo del que antes hacían y para poder tomar un camión hay que esperar hasta horas para que pase, cuando existen colonias enteras sin servicios públicos o con algunos, o con cables piratas para que llegue la luz.
Querétaro sí es una tierra de oportunidades pero para cuántos, para quiénes. ¿Para los mismos que han tenido la oportunidad de nacer con el apellido adecuado, para quienes tienen coche, para quienes? Una ciudad hermosa no debe ser sólo hermosa, sino incluyente con todos y cada uno de sus ciudadanos y residentes.
domingo, julio 14
Delante
Árido, grietudo camino que vienes delante
que abres Tierra y memoria
y esta inmensa tristeza
de saber que me he ido.
Árido, huesudo, dejé tu rostro
de ojos asustados, brillosos,
de pómulos de marga humeante.
Árida mi alma solitaria, mi espíritu libre,
mi sin razón de estar en aquel desierto
que es mi mente, tu mente, mi vientre, tu vientre.
Vertiente la sangre que recorre nuestra venas,
que se escapa asustada, discreta, del cuerpo
raso, vertiente.
Delante, camino tortuoso,
trampas de la mente, de la Tierra, de nuestras sangres.
que abres Tierra y memoria
y esta inmensa tristeza
de saber que me he ido.
Árido, huesudo, dejé tu rostro
de ojos asustados, brillosos,
de pómulos de marga humeante.
Árida mi alma solitaria, mi espíritu libre,
mi sin razón de estar en aquel desierto
que es mi mente, tu mente, mi vientre, tu vientre.
Vertiente la sangre que recorre nuestra venas,
que se escapa asustada, discreta, del cuerpo
raso, vertiente.
Delante, camino tortuoso,
trampas de la mente, de la Tierra, de nuestras sangres.
miércoles, mayo 29
Trenza
Me voy a hacer una trenza larga de indiamaría, para ver si así atraigo al espíritu de la bisabuela Conchita, de la mujer con rostro cremado que se mecía en el jardín mientras cantaba en una lengua extraña. Me voy a hacer cachitos el pelo, para ver si así entiendo, de una vez por todas, por qué la vida se ha hecho difícil, dramática, extraña. Por qué despierto y ya no veo las nubes, por qué camino y ya no siento el pasto, por qué platico sin escuchar respuesta de los que antes me acompañaban. Voy a entretejer las entrañas, pa' que queden bien apretaditas, bien cerquita del corazón, y así pueda sentir que el viento sigue corriendo a pesar de su ausencia.
Me voy a hacer mi trenza de indiamaría para ver si así entiendo la aritmética que mueve a este mundo, para ver si agarro el rito y el movimiento involuntario me lleva a otra parte: lejos del recuerdo, cerca de Conchita y su ritmo de antaño, cerca de sus caricias de aguamiel, que endrogaban la mente y la hacían calma, blanca.
Me voy a hacer mi trenza de indiamaría para ver si así entiendo la aritmética que mueve a este mundo, para ver si agarro el rito y el movimiento involuntario me lleva a otra parte: lejos del recuerdo, cerca de Conchita y su ritmo de antaño, cerca de sus caricias de aguamiel, que endrogaban la mente y la hacían calma, blanca.
(Ilustración tomada de la web)
viernes, mayo 24
Reconstrucción
Tengo un par de hilos y una aguja junto a mi escritorio
los mantengo cerca como prevención,
me han dicho que en junio se desmiembra el cuerpo
que se salen los ojos, que se caen los dedos,
que se corre el riesgo de quedar echo pedazos.
A veces imagino mis pedazos regados entre la computadora
y los libros que leí en mi adolescencia,
veo al gato lamiendo cada parte, no sabe que ya no soy su ama
que ya no soy nada.
También mantengo un pegamento cerca, ese me ayuda a
pe gar mis ideas mis i d e a s . . .
Las veo salir del cerebro, tengo que ser ágil y atraparlas,
las sujeto firmemente, no son fáciles de domar,
pero cuando pongo el glue y las aplasto a mi memoria
se vuelven dóciles, sutiles, calmas, ideas.
A veces imagino que me muero y me deshago
por eso, la prevención es la filosofía de mi estudio:
corta, pega, crea, cose, tira, recoge, mira, mira...
Reconstruye todos esos pedazos que fuiste,
que seguirás siendo.
los mantengo cerca como prevención,
me han dicho que en junio se desmiembra el cuerpo
que se salen los ojos, que se caen los dedos,
que se corre el riesgo de quedar echo pedazos.
A veces imagino mis pedazos regados entre la computadora
y los libros que leí en mi adolescencia,
veo al gato lamiendo cada parte, no sabe que ya no soy su ama
que ya no soy nada.
También mantengo un pegamento cerca, ese me ayuda a
pe gar mis ideas mis i d e a s . . .
Las veo salir del cerebro, tengo que ser ágil y atraparlas,
las sujeto firmemente, no son fáciles de domar,
pero cuando pongo el glue y las aplasto a mi memoria
se vuelven dóciles, sutiles, calmas, ideas.
A veces imagino que me muero y me deshago
por eso, la prevención es la filosofía de mi estudio:
corta, pega, crea, cose, tira, recoge, mira, mira...
Reconstruye todos esos pedazos que fuiste,
que seguirás siendo.
sábado, mayo 11
Circuito
Hay lugares donde se detuvo el tiempo y se secó la tierra. Donde los hombres seguían usando al burro de carga y los montaban quietos en el silencio de la noche; donde las mujeres lloraban la sequía y le pedían a los dioses que ya no les mandarán más hijos, que mejor enviaran lluvia, tierra, pasto verde y mojado para poder poner los pies y sentir el latir los insectos que hoy estaban muertos.
Esos lugares de tierra roja, amarilla, quedaron malditos hace muchos años, cuando no se obedeció el secreto de la montaña. Cuando se creyó en el poderío del hombre y olvidaron que todo estaba unido: que las semillas daban frutos, que el agua libre en los estanco daba lluvia y granizo, que los hogares, con el tiempo, volverían a ser prado. Olvidaron que los cielos producían danza y que la danza risas. Y las risas ciclos.
La humanidad, amnésica, se consumió; pero no, no hubo cambios inesperados, no vieron edificios ni transformaciones, sólo parálisis, parásitos internos que no sabían cómo expulsar de sí mismos. Y una carretera de lado que transportaba hombres de otro tiempo.
viernes, mayo 3
Sin título
El presente nos accidentó con torpeza,
volteamos al pasado y vemos lo perfectos que fuimos
lo ingenuo, lo dramático
Y ahora, la amnesia del presente
nos muestra el rostro de alguien que no soñamos
y escribemos grafías desconocidas,
y la glosolalia se hace presente y nos duelen las manos,
los huesos, la lengua desconocida en nuestra pobre lengua
fatigada
y
sucia
del eterno presente.
volteamos al pasado y vemos lo perfectos que fuimos
lo ingenuo, lo dramático
Y ahora, la amnesia del presente
nos muestra el rostro de alguien que no soñamos
y escribemos grafías desconocidas,
y la glosolalia se hace presente y nos duelen las manos,
los huesos, la lengua desconocida en nuestra pobre lengua
fatigada
y
sucia
del eterno presente.
lunes, abril 29
La bruja
Vi a una niña que tenía que enterrar a sus fantasmas
cantaba y asía la tierra en la que había nacido
esa niña iba a ser madre de nadie
madre de la guerra y los fusiles, madre de sus fantasmas
por eso tenía que asir la tierra,
sujetares a ella y soplarla al viento.
(Inspirado en Rebelle, película de Kim Nguyen)
cantaba y asía la tierra en la que había nacido
esa niña iba a ser madre de nadie
madre de la guerra y los fusiles, madre de sus fantasmas
por eso tenía que asir la tierra,
sujetares a ella y soplarla al viento.
(Inspirado en Rebelle, película de Kim Nguyen)
sábado, abril 27
Sueño de abril
martes, junio 12
Sin título
A mis queridas A. I. que,
aunque viven entre dos mundos,
se siguen extrañando
Después de un par de meses de autoexilio
regreso a mi hogar, que gentil y manso esperó
mis tiempos de sequía y me trajo humedad.
Pero sólo veo rostros acribillados,
cuerpos que fueron firmes estructura
y que, como el barro, se derritieron en mi ausencia.
¿Qué pasará, madre? Le pregunto sujetando sus rugosas y
cálidas manos.
Mitzu nos salvará, me dice señalando al gato que ha adoptado.
¿Y a los muertos?
¿Qué pasará con sus almas? Con toda esa tristeza que nos dejaron.
¿A ellos quién los salvará, madre?
Y entonces me cuenta la historia de los chamanes
y las almas que no habitan el mundo,
que se van con su nueva tarea,
pero que nos dejan a nosotros, el reto de ser felices,
a pesar de su ausencia y sus neblinas.
¿Qué pasará con sus almas? Con toda esa tristeza que nos dejaron.
¿A ellos quién los salvará, madre?
Y entonces me cuenta la historia de los chamanes
y las almas que no habitan el mundo,
que se van con su nueva tarea,
pero que nos dejan a nosotros, el reto de ser felices,
a pesar de su ausencia y sus neblinas.
lunes, mayo 7
Jueves
Pronto será jueves, mientras
paseo por el naranjo que alguna vez te vió nacer
piso el verde pasto en el que tu madre
enterró tu cordón umbilical, piso aquella infancia que no me perteneció
aquellas risas que no estuveron en mis oídos,
pero que otros atinaron a contarme en relatos de asombro.
Piso nuestras conversaciones y abrazos
beso aquel árbol que tanto amas, beso su tronco, sus hojas de té,
beso su cuerpo que se convierte en tu cuerpo...
paseo por el naranjo que alguna vez te vió nacer
piso el verde pasto en el que tu madre
enterró tu cordón umbilical, piso aquella infancia que no me perteneció
aquellas risas que no estuveron en mis oídos,
pero que otros atinaron a contarme en relatos de asombro.
Piso nuestras conversaciones y abrazos
beso aquel árbol que tanto amas, beso su tronco, sus hojas de té,
beso su cuerpo que se convierte en tu cuerpo...
viernes, abril 27
La lección
Qué triste ha de ser morir solo,
creyendo que habías construido un mundo
de nubes y ensueños,
creyendo que él siempre te había amado.
Qué triste ha de ser tomar retratos individuales
de aquellos que dicen compartir
vidas y camas.
Pobre ti, dulce mujer amortajada
de lagrimas ajenas, de pesares compartidos.
Pobre de tu joven mirada
que ya no dice nada más que yerro,
más que yerro.
Ángeles que evocaban tu nombre,
que habían enamorado
una docena de años, a sus allegados
ángeles que se fueron al abismo
de tus soledades, de tu desdicha.
Pobre ángel del destino
roto, fátuo, no compartido, pobre...
Ahora, sólo, recuerdas el mundo al que pertencías
recuerdas tu vida, tu historia, tu nombre.
¿En dónde quedó mi ciudad?
¿En dónde quedaron mi madre y mi padre?
¿Dónde quedó todo el amor que profesaba
a mi prójimo, la risa en los columpios,
el verde de mi sobra?
¿Dónde quedaron mi risa y mi nombre?
Se fue con tu vida, te dije.
Se fue con tu vida, con el correr del viento
porque dejó de valer la pena,
dejó de importarnos...
Y en este pueblo ya nadie recuerda esos ojos.
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