Esta mañana, recordando a Julio Cortázar por su 30 aniversario luctuoso me di a la tarea de hacer dos aforismos en su honor. Sin duda, Cortázar es uno de los escritores que más han influenciado a mi vida, tanto a nivel personal, como creativo (ojalá me influyera más en este aspecto). En honor al un escritor que todos amamos después de leerlo, Julio...
Él tiene más años de muerto que yo de vida, pero compartimos algo: los dos quisimos ser cronopios.
Ella, la Maga, me enseñó el tipo de mujer que no quería ser.
miércoles, febrero 12
miércoles, febrero 5
Amor a un muerto
(este poema no es para ti)
Tal vez hayan pasado los tiempos cuando decidamos que sí...
Tal vez cada quién esté en su tumba
susurrándole a otro muerto que se equivocó,
que su vida fue regida por el orgullo,
por el pasado mal acomodado.
Quizá uno llegue primero,
quizá el mensaje se filtre
por la tierra
por el aire
por los otros
arrepentidos
ociosos
muertos
quizá un grillo escuche bien
y ayude a entregarlo
[men-sa-je]
Mientras tanto sigamos ciegos
felices, rebosantes del escalofrío
que nos provoca el recuerdo.
Sigamos creyendo que nos hemos olvidado...
pues allá abajo, en otra tierra,
nos espera el tiempo eterno
y quizá ahí comencemos nuestro reparo,
nuestro destino.
sábado, febrero 1
Pérdida de control
Mi fracaso es diario, dijo mientras sonreía.
Mi fracaso es diario porque me doy cuenta que nunca tuve el control, y aunque cada mañana despierto y sigo siendo la misma persona tengo que lucha contra ese demonio que se apodera de mí, que borra todos mis recuerdos, todo el conocimiento adquirido... Sé que volveré a perder el control, sé que ahora creo tenerlo, pero no es así, sólo es una ilusión, un invento que me ayuda a sobre pasar el día. El tiempo es canijo, indescifrable y pasa sin darnos cuenta, yo de pronto me doy cuenta que tengo canas, un divorcio, me doy cuenta de los que se han ido y de los que siguen, jodidos, pero siguen.
Hizo una pausa, volteó hacia el piso y sonrió, aceptando que aquellas palabras era lo único que tenía, lo único que, en ese momento lo mantenía con vida, en pie. Tragó un poco de saliva y continuó.
Y yo sigo luchando contra mi robot, contra mi máquina programada. Por eso, casa mañana no puedo mas que aceptar mi fracaso, y saber que puedo estar acompañado, que en el fracaso inicia mi creación, mi vida nueva, sin control, sin obsesiones, rindiéndome ante la vida, que no ha hecho más que darme regalos, regalos que no siempre he podido ver, pero que siempre traen consigo a alguien que me hace ver el amanecer que me estaba perdiendo, el botón de la flor que no había abierto en un año, la sonrisa de mis nietos, un poema de Juan Gelman, una buena película con palomitas... Porque estar en centro no es el control, el control es una ilusión, estar en centro es despertar y admitir nuestro fracaso.
Metió su larga mano al bolsillo de su chamarra. Hizo una pausa. Saco un cigarrillo y comenzó a fumar. Todos voltearon hacia sus labios.
En esa sala no estaba permitido fumar.
Mi fracaso es diario porque me doy cuenta que nunca tuve el control, y aunque cada mañana despierto y sigo siendo la misma persona tengo que lucha contra ese demonio que se apodera de mí, que borra todos mis recuerdos, todo el conocimiento adquirido... Sé que volveré a perder el control, sé que ahora creo tenerlo, pero no es así, sólo es una ilusión, un invento que me ayuda a sobre pasar el día. El tiempo es canijo, indescifrable y pasa sin darnos cuenta, yo de pronto me doy cuenta que tengo canas, un divorcio, me doy cuenta de los que se han ido y de los que siguen, jodidos, pero siguen.
Hizo una pausa, volteó hacia el piso y sonrió, aceptando que aquellas palabras era lo único que tenía, lo único que, en ese momento lo mantenía con vida, en pie. Tragó un poco de saliva y continuó.
Y yo sigo luchando contra mi robot, contra mi máquina programada. Por eso, casa mañana no puedo mas que aceptar mi fracaso, y saber que puedo estar acompañado, que en el fracaso inicia mi creación, mi vida nueva, sin control, sin obsesiones, rindiéndome ante la vida, que no ha hecho más que darme regalos, regalos que no siempre he podido ver, pero que siempre traen consigo a alguien que me hace ver el amanecer que me estaba perdiendo, el botón de la flor que no había abierto en un año, la sonrisa de mis nietos, un poema de Juan Gelman, una buena película con palomitas... Porque estar en centro no es el control, el control es una ilusión, estar en centro es despertar y admitir nuestro fracaso.
Metió su larga mano al bolsillo de su chamarra. Hizo una pausa. Saco un cigarrillo y comenzó a fumar. Todos voltearon hacia sus labios.
En esa sala no estaba permitido fumar.
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