Recuerdo que hace algunos años, cuando aún no me interesaba el periodismo ni los problemas de libertad de expresión, cuando no imagina que algún día terminaría trabajando para un Semanario, acompañé a un amigo a la entrega de un premio de periodismo que le darían a su padre. Ha de haber sido el año 2007, si mal no recuerdo, y lo que más me asombró de la premiación fue que uno de los convocados (sería inutil tratar de vislumbrar en mi memoria de quién se trataba) dijo, enfrente del Gobernado del estado de ese entonces que México era el país en donde más se asesinaban periodistas, y Veracruz uno de los estados menos impunes. "Mucho más que en Afganistan" fueron sus palabras. Más que un agradecimiento, lo que estaba haciendo ese periodista al subir a tribuna, era un acto de valor, una insurgencia; y como buen comunicólogo aprovechó el poco tiempo que tuvo para expresar su inconformidad, para comunicar que él lo sabía y no quedaría callado.
Desconozco el futuro de aquel hombre, lo que sí sabemos (y lo sabemos todos aunque nos hicimos de la vista gorda) es que ese mismo Gobernador fue el encargado de comprar todas las revistas Proceso cuando el semanario decidió dedicarle la portada. Esa semana nadie en Veracruz pudo comprar Procesos, sin embargo, el ejemplar estuvo circulando por internet y al final, quien tenía que enterarse se enteró.
De la misma manera, hace poco, fuimos partícipes del caso Aristegui, en donde de la manera más descarada se evidenció el yugo que impera en los medios de comunición, con fin de complacer a la iniciativa privada y el gobierno.
Hoy, en el trabajo, transcribía el audio de un periodista que decía que la mayor parte de las muertes de los reporteros en el país habían sido gracias al narcotráfico, sin embargo, al menos el 50% de los acosos o amenazas al gremio son por parte de autoridades gubernamentales.
En estos casos cuando no opera la censura, la autocensura es privilegiar la vida humana. Y como cuando los machines le dicen a sus señoritas "vieja, calladita te ves más bonita", los medios (porque ellos también censuran de acuerdo a sus intereses), la política, la iniciativa privada prefiere darle una nalgada, al país, en el culo; al fin que calladito se ve más bonito.

Cuando leí "la autocensura es privilegiar la vida" supe, casi por reflejo, que la situación con los periodistas, como alguna vez dijiste (y que aún no me has explicado), es una cuestión de oficio.
ResponderEliminarAllí están los corruptos también, los que se llenan los bolsillos con adulaciones y sentimentalismos. Los jefes de la chamba a la que tanto aprecio. Lamentablemente en Veracruz, no quisiera hablar de lo que no sé, el 95% de los medios están auspiciados por el Gobierno del Estado, y el 5% restante, se deslindan del tema político antes de que les cierren sus changarros por "falta de salidas de emergencia". Deleznable, sí, mucho; pero harto disfrutable desenmascararse uno mismo.
¡Qué chido que volviste(s)! / ¡Dale, daaaale!
:-)
Gracias por el comentario. Seguiremos reflexionando sobre el encanto/desencanto del periodismo, chini :]
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