lunes, junio 6

Hierba mala nunca muere

Me gustaría que en esta entrada se escuchara la risa de la malvada bruja del oeste; aquella que le impide llegar a Dorothy con el mago de Oz; que se escuchara su risa, mi risa... y poder tener a mi disposición todo un ejército de simios voladores. ¿A poco no sería maravilloso? Sólo pediría que me cambiaran la nariz por una un tanto menos huesida, de ahí en fuera, podría adaptarme bien al personaje, al menos por un tiempo, en lo que localizo las zapatillas rojas que me harán volver al hogar.

Así que estoy de vuelta, intentando actualizar este espacio, con ansias de usar un poco más la tecnología. Y aunque pretendí no volver (hierba mala nunca muere) como la bruja del oeste que, esta noche, soy, me río en el pasado y le digo: heme aquí. Mejor volver con la risa maligna y la cara verde, a intentar regresar con la cola entre las patas.

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