Quizás sean las hormonas y la luna llena,
quizás tu ausencia eterna.
Hace tiempo no me visitaban los versos
ni el roer del pensamiento pausado,
que junto con los muslos,
va abriendo
al cuerpo cansado de ser joven, incauto,
aquella promesa que me hizo mi madre:
Mudarás y, cual serpiente,
la vieja piel que alguna vez impidió
siguieras tu camino, será la alfombra
que protegerá tus pasos y te mostrará
el incierto futuro de la esperanza.

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