Estoy luchando por escribir, pero todavía tengo miedo que recuerde que mi nueva cuento fue aquella frase que me dijo la semana pasada, aquella mirada pispireta, la risa que hizo que todos saliéramos del trabajo con dolor de panza, la conversación que escuché sin permiso, las vacaciones de primavera, el viaje donde nos conocimos. Todavía tengo miedo y, por eso, no escribo...
Al final del día no pido mucho, sólo que me des permiso de meterte en mis ficciones.
¿Cómo combates tú la autocensura? ¿La culpa de escribir, cómo la combates?

Aquí, mi combate a la autocensura (me metí en tus ficciones):
ResponderEliminarhttp://jmedrano.blogspot.com/2011/07/la-noche-medias-de-la-mujer-dormida.html
Saludos, Padawan. ;-)
Gracias! Si el efecto que ha provocado esta lectura en mí, es el que va a provocar en aquellas vidas que me robe, entonces vale la pena escribir :)
ResponderEliminarAl final del día, más bien, entre todos nos ayudamos. Así, si una chica maneja, pongamos, un auto rojo por la avenida llena de árboles secos, se detiene en un semáforo y me mira sonriente, estando yo a su lado, en un, pongamos, Jeep, ya está, seguro más tarde sale algún escrito al respecto.
ResponderEliminarVale la pena, claro que vale; yo te ayudo.